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miércoles, 27 de junio de 2012

Jornada destinada a la Autogestión Pedagógica y la educación popular: OPECH y Colectivo Paulo Freire dictan cátedra en Diplomado en Movimientos Sociales y Autogestión Comunitaria.


La séptima jornada de sesiones presenciales del diplomado comenzó con la cátedra sobre  Resistencia en el Aula  a cargo del Observatorio de Políticas Educativas de Chile (OPECH).  Durante la primera mitad de su clase el equipo de OPECH introdujo a los estudiantes las principales características que presenta el actual sistema educacional chileno.  A través del concepto de la Escuela Neoliberal  el equipo del  OPECH mostró la segregación socio-educativa y socio-espacial generada en el actual sistema educacional fundamentado en el alejamiento del Estado.  En la segunda mitad de su clase,  el equipo del OPECH estímulo la reflexión y el análisis de la escolaridad chilena por medio de un ejercicio colectivo que permitió a los estudiantes sacar conclusiones respecto de los imaginarios y las realidades del sistema así como de la necesidad imperiosa de generar cambios socioculturales y estructurales al sistema educacional chileno. Del mismo modo, se destacó la necesidad de acentuar estrategias y espacios diferentes a los del sistema formal como espacios de autoeducación.

Durante la tarde expuso en jornada doble el colectivo Paulo Freire-Chile. En una dinámica exposición, que incluyo una pedagógica actividad de educación popular, el equipo del Colectivo Paulo Freire  acerco la teoría y la práctica de la educación Popular a los estudiantes del diplomado.  Sobre la base de los nuevos contextos educativos que habían sido evidenciados durante la mañana por el quipo del OPECH,  la exposición del colectivo Paulo Freire permitió a los estudiantes comprender la  educación popular no como un método especifico de enseñar, sino como una herramienta política de transformación social, en la cual estamos todos llamados a trabajar, haciendo hincapié en la naturalización del sistema educativo formal como la única forma de educarse. En este sentido, se llamó a valorar más las relaciones humanas cotidianas que las relaciones verticales de la educación formal, a desmitificar la experticia como respuesta omnicomprensiva y a generar espacios de autoeducación diferentes de lo formal para la formación.

martes, 19 de junio de 2012

Rodrigo Paredes, Manuel Hidalgo y David Kornbluth dictan catedra en Diplomado en Movimientos Sociales y Autogestión Comunitaria.


La sexta jornada de sesiones presenciales del diplomado estuvo marcada por la exposición del invitado internacional Rodrigo Paredes quien expuso sobre la experiencia de Block’s Toghether en Chicago. Asimismo expusieron el politólogo y coordinador del diplomado David Kornbluth, y el economista y asesor sindical Manuel Hidalgo.
Esta jornada de clases comenzó con la exposición sobre Cooperativismo, Asociatividad y Consumo de David Kornbluth, quien desde un análisis crítico de la forma de organización capitalista incitó a no sobrevalorar a priori las prácticas colectivistas pues muchas veces en el afán de generar resistencias económicas se corre el riesgo de generar prácticas funcionales al sistema capitalista. Desde su experiencia nos invitó a reflexionar sobre las estrategias económicas colectivas nacidas como reacción organizada del pueblo a los abusos del capital.
En su exposición Lucha, Inmigración, Cooperativismo y Autogestión, Rodrigo Paredes mostró parte de la experiencia de la lucha que vienen sosteniendo los indocumentados en Estados Unidos, resaltando diversas estrategias de cooperativismo y redes de autogestión. Asimismo, propuso re-pensar la ciudad desde el derecho a esta, mostrando las diversas luchas libradas por el derecho a la vivienda, a la vida digna y a la ciudad en el último tiempo, haciendo repaso de las distintas iniciativas de autogestión, cooperativismo y apoyo mutuo que han nacido en el último tiempo en el país del norte mostrando que las luchas son universales y se dan incluso en núcleo neoliberal.
En la tarde expuso el economista y asesor sindical Manuel Hidalgo. Con su ponencia Hegemonía y Contrahegemonía Económica mostró las principales consecuencias económicas y financieras del sistema neoliberal chileno. Manuel Hidalgo hizo un breve repaso del entramado legal-constitucional que sostiene el sistema neoliberal evidenciando los elementos tributarios que lo afianzan. Además mostró los mecanismos operativos que consolidaron culturalmente el modelo de consumismo exacerbado implantado en las últimas décadas 

martes, 12 de junio de 2012

Jaques Chonchol y José Ancán dictan cátedra en Diplomado en Movimientos Sociales y Autogestión Comunitaria.

Este sábado 9 de Junio, en la quinta jornada de sesiones presenciales, expusieron el  ex ministro de agricultura de Salvador Allende Jacques Chonchol y el académico José Ancán.





En la primera mitad de la jornada Jacques Chonchol conversó sobre la reforma agraria y la organización campesina en el siglo XX. Desde una mirada de protagonista del proceso durante el gobierno de Salvador Allende, analizó los diversos desafíos tanto en términos cuantitativos como cualitativos. Chonchol  realizó un exhaustivo examen tanto de las reformas políticas y económicas que posibilitaron el empoderamiento político del campesinado, de las formas de organización y lucha empleadas por los campesinos en el proceso de reforma para terminar con los latifundios en Chile, como del contexto actual y los notables retrocesos impulsados desde los gobiernos en las últimas décadas. 



Terminada la exposición del profesor Chonchol, vino el turno del académico José Ancan quien desde una mirada antropológica y con una perspectiva eminentemente a contrapelo converso con los estudiantes acerca de la historia de lucha contra el Estado que define al pueblo mapuche. Junto a esto, Ancan realizó a lo largo de su presentación un análisis crítico acerca del ensimismamiento en que caen las comunidades, reprochando a través de esta idea, la falta de compromiso que tienen los mapuches con las demandas de los otros actores sociales y la falta de información de quienes muchas veces ciegamente adhieren a luchas sociales.


jueves, 2 de febrero de 2012

4ta versión del Diplomado en Movimientos Sociales Latinamericanos ya abrió sus inscripciones



Ya están abiertas las inscripciones para el cuarto Diplomado en Movimientos Sociales Latinoamericanos y Autogestión Comunitaria que comienza en Abril del 2012.

Esta iniciativa corresponde al programa de estudios de posgrado impulsado por la Corporación Poblar del Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL) con apoyo de la Universidad Popular Urbana y una serie de organizaciones e instituciones de la sociedad civil.

Este concibe que los caminos para superar la condición de desigualdad e infelicidad de los países del Sur requiere buscar respuestas en otros lugares, exigen buscar saberes otros. La realidad nos enseña de forma reiterada que uno de los lugares donde existen aprendizajes importantes para repensar los Estados naciones y las estrategias de desarrollo, es en la experiencia actual de los movimientos sociales. De cierto modo es un llamado a construir nuevas formas de análisis y teorías que entren a disputar la hegemonía del pensamiento único. 

El Diplomado aborda una revisión completa de la trayectoria de luchas de los distintos movimientos (trabajadores, campesinos, pobladores, mujeres, jóvenes e indígenas) donde encontramos una fecundidad de saberes fundados en las experiencias de vida, la espiritualidad y las cosmovisiones de la gente. El despliegue de esta multiplicidad de conocimientos subalternos cuando son articulados conjuntamente permite repensar el orden hegemónico. Estas prácticas en la actualidad tienen una trayectoria acumulada que entregan también herramientas importantes para el desarrollo del trabajo comunitario, sea implementando políticas públicas, o desarrollando acciones autogestionarias desde las organizaciones. En este sentido el programa también considera el conocimiento sobre modelos de educación popular autogestionada, políticas autogestionarias de hábitat popular, prácticas comunicacionales a través de medios comunitarios, cooperativismo económico local, desarrollo autogestionado de energías renovables, entre otros. 

El Diplomado tiene por objetivo formar profesionales, estudiantes y dirigentes en herramientas de autogestión para el trabajo comunitario y proveer de una formación teórica crítica de alto nivel sobre la historia y la situación actual de los movimientos en Chile en América toda. 

En esta versión como invitados internacionales estarán: Raúl Zibechi, Hernan Ouviña y los Comités de Tierras Urbanas de Venezuela


miércoles, 17 de agosto de 2011

Se abren las Inscripciones para la Tercera Versión del Diplomado en Movimientos Sociales Latinoamericanos & Autogestión Comunitaria

Los caminos para superar la condición de desigualdad e infelicidad de los países del Sur requiere buscar respuestas en otros lugares, exigen buscar saberes otros. La realidad nos enseña de forma reiterada que uno de los lugares donde existen aprendizajes importantes para repensar los Estados naciones y las estrategias de desarrollo, es en la experiencia actual de los movimientos sociales. Esa es la apuesta de este diplomado.

Este llamado es a construir nuevas formas de análisis y teorías que entren a disputar la hegemonía del pensamiento único. Una de las principales disputas en la actualidad es la apertura de la autogestión frente al Estado y al Mercado.
El Diplomado aborda una revisión completa de la trayectoria de luchas de los distintos movimientos (trabajadores, campesinos, pobladores, mujeres, jóvenes e indígenas) donde encontramos una fecundidad de saberes fundados en las experiencias de vida, la espiritualidad y las cosmovisiones de la gente. El despliegue de esta multiplicidad de conocimientos subalternos cuando son articulados conjuntamente permite repensar el orden hegemónico. Estas prácticas en la actualidad tienen una trayectoria acumulada que entregan también herramientas importantes para el desarrollo del trabajo comunitario, sea implementando políticas públicas, o desarrollando acciones autogestionarias desde las organizaciones.

En este sentido el programa también considera el conocimiento sobre modelos de educación popular autogestionada, políticas autogestionarias de hábitat popular, prácticas comunicacionales a través de medios comunitarios, cooperativismo, entre otros. Es con este motivo y perspectiva, que el Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL) a través de su Corporación Educacional Poblar en alianza con varias organizaciones abre el llamado para el 3er Diplomado de Especialización en Movimientos Sociales Latinoamericanos y Herramientas de Autogestión Comunitaria. El Diplomado tiene por objetivo formar profesionales, estudiantes y dirigentes en herramientas de autogestión para el trabajo comunitario y proveer de una formación teórica crítica de alto nivel sobre la historia y la situación actual de los movimientos en Chile en América toda. 

Durante el mes de Agosto estarán abiertas las inscripciones para los primeros treinta cupos del Diplomado.

Mayor información e inscripciones en: diplomadomovimientossociales@gmail.com / 56-(2)-6342207

martes, 9 de agosto de 2011

Desborde y desacato en el nuevo Chile

El desacato comenzó, y lo más seguro es que no dé pie atrás. El desborde de lo social sobre la política institucional y los canales formales de participación y demanda, se viene visibilizando hace ya buenos años, y los sucesos de los últimos meses inauguraron el nuevo ciclo de rebeldía.  El Estado y el Mercado están cosechando lo que sembraron, la ira y el cólera de un pueblo que se levanta en lucha contra las estructuras y desigualdades que producen  dominación y que sueña con la construcción de una sociedad de la igualdad que permita la autorrealización y la emancipación colectiva.

Lo que comenzó como otro peak de rabia del movimiento estudiantil, similar al de 2006 y 2008,  se transformó en el punta pie inicial del partido por el nuevo Chile. Pero exactamente ¿qué novedad estamos (vi)viendo que nos invita a pensar en la apertura de un nuevo ciclo de participación?

En una de las marchas de junio tras el acto de los convocantes, miles de jóvenes se quedaron en la calle para no irse. En uno de los puntos de conflicto contra la represión cercano a paseo ahumada me encuentro con un compañero que me pregunta… ¿Dónde están los que convocaron? Ni sabía, ni me importaba, era la calle la que nos llamaba. Esta gran movilización fue expresión masiva de una rebelión juvenil y popular incluso, contra las estructuras que lo organizan. Es la muestra de una politización de lo social, pero a su vez, de la socialización de la política; esta volvía a estar en manos de sus originadores, los pueblos, y se situaba nuevamente desde donde fue expropiada, en el espacio público.

En una de las de julio, un lienzo blanco con letras rojas hacia ruido entre los manifestantes. Exponía: pobladores y estudiantes, un solo pueblo, una sola lucha. Una asistente me comenta…oye pero, ¿ustedes no luchan por las casas?  La unidad de los de abajo superó cualquier tipo de sectarismo y el sistema –reproductor de ese individualismo social- es incapaz de comprender. La absurda desigualdad, la brutal injusticia, la evidente violencia, nos llevó y enseñó a ir botando las barreras que nos dividen, e ir viendo los puntos de convergencia.  Es decir preocuparnos más de las desigualdades que nos unen que de las diferencias que nos separan. Estamos distantes, pero no por ser distintos, y esa comprensión hoy está forjando la unidad.

En las de agosto, la tónica fue que llegada la noche los distintos grupos que salieron a la calle se fragmentaron por cada esquina, y cada una con su respectiva barricada. En un momento tras ser perseguidos por la fuerza pública llegamos a San Diego donde se veía algo que todos deseaban pero nadie fue capaz de hacer: quemar una tienda de La Polar. Acto seguido en Santa Isabel con San Francisco otro grupo quemaba una bandera chilena dentro de la iglesia, y en 10 de Julio con San Diego otro grupo apedreaba un banco. En ese momento una compañera me dice…y ¿esto no era por la educación? Ya no, era por todo lo que nos han reprimido y negado por quinientos años, es por la educación, trabajo, salud, vivienda, etc. Es la demanda por soberanía, vale decir por el control del excedente productivo y la posibilidad de definir quien lo gasta y como lo hace.

Muchos hoy, frente a este desborde, están planteando el riesgo de la democracia. Más lo que sucede es el temor de  los poderosos ante un avance democratizador desde abajo. En este nuevo ciclo se (vi)ve una oleada de poder que se ramifica en el territorio, en los espacios educativos, en el trabajo.  Estos son nuevos lugares desde donde se hace política, en los alrededores del Estado; la democracia hoy volvió a la calle. En el nuevo ciclo ya no se esperan las soluciones, se toman por la fuerza, no se elevan demandas a la institucionalidad, sino se levantan alternativas autogestionarias, no se busca que los gobernantes actúen de mejor manera, se persigue el autogobierno. En definitiva, este desacato está permitiendo que una sociedad completa reflexione sobre sí misma.

Henry Renna G.
Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL)

jueves, 12 de mayo de 2011

Comentarios del Director del Diplomado en la presentación del libro "Ciudades Para Todos"


Hablar del Derecho a la Ciudad, como lo hace este libro, implica problematizar sobre dos componentes centrales: 1) es la autogestión y en específico las prácticas autogestionarias de hábitat popular que considera tanto las estrategias de construcción habitacional colectiva mediante la conformación de empresas sociales como la organización popular por la lucha del espacio urbano y 2) la sucesiva conquista de transformaciones en la institucionalidad habitacional y urbana respecto a la manera en que se regula el acceso al suelo y la vivienda.

En efecto hablar del Derecho a la Ciudad es pensar en las posibilidades e imposibilidades de construcción de poder popular. Un rastreo por los artículos nos habla de esto: de diferentes perspectivas y experiencias, estrategias y tácticas desde quienes aún sueñan con una ciudad otra.

Quiero señalar que las reflexiones que comunicaré se enmarcan en el trabajo que se está realizando en la comisión jurídica de la Federación Nacional de Pobladores. Esta viene hace unos meses elaborando un Decreto Popular de Vivienda exponiendo sus avances en una mesa técnica con el Ministerio de Vivienda y su División de Política Habitacional. La propuesta considera el reconocimiento de la modalidad autogestionaria como alternativa al camino del mercado, la creación de un banco de tierra estatal y la participación directa de empresas sociales con asesoría técnica.

Antes de comenzar dar como supuesto el diagnóstico que creo que está muy bien expuesto en el libro por los diferentes autores. La batería de programas de vivienda y de reformas al ordenamiento territorial ha hecho de Santiago más competitivo a la luz de los inversionistas y financistas nacionales e internacionales, y más seguro desde los análisis de riesgo país, pero para muchos y muchas es sólo más desigual, más inseguro y más inhumano.

La individuación de las familias producto del sistema de postulación personal ha dañado el principal capital dentro de las poblaciones, la organización y la solidaridad comunitaria; el endeudamiento hipotecario resultante de la bancarización de la política devela la inseguridad de bastos sectores frente a los intereses excesivos y los remates masivos de la banca privada internacional; el lucro de las constructoras gracias a la modalidad de subsidio a la oferta deviene en una serio déficit de constructibilidad de las viviendas; la especulación inmobiliaria y la inexistencia de mecanismos de compra de suelo es un obstáculo para el acceso a la tierra urbana para los sectores populares; y la segregación socio-espacial por la gentrificación y la expulsión vía mercado, representa una nueva estrategia de limpieza de los pobres de las ciudades. No es una teoría sino una realidad, Santiago es una ciudad desigual.

Partamos por la autogestión. Para nuestro movimiento la autogestión se refiere a la gestación desde abajo de un sistema de organización de nuevo tipo donde el control del proceso productivo descansa en los trabajadores y pobladores organizados, y donde los beneficios se reparten en función de las necesidades del movimiento y no en función de las tasas de ganancia del capital. Esto significa que las decisiones del destino de los proyectos, y el gobierno de la comunidad son de responsabilidad exclusiva de las asambleas; esta es la antítesis del asistencialismo y de las políticas neoliberales. En la gestión habitacional de los proyectos ya no hay diferencia entre la comunidad y un tercero, entre quien gestiona el subsidio y quien se ve beneficiado por él. Ya no se reproducen, como reflexiona Zibechi, las formas estadocéntricas de organización, asentadas en el centralismo, la división entre dirigentes y dirigidos y la disposición piramidal de la estructura de los movimientos. Se trata de una maquinaria social que evita que surja un poder separado de la comunidad reunida en asamblea. Es el propio Movimiento el que, a través de la conformación de equipos de trabajo entre dirigentes y profesionales rebeldes levantan una opción económica autogestionaria.

Como lo muestra el camino del movimiento de pobladores en los últimos once, el eje central de las luchas del siglo XXI avanza en la búsqueda de autonomía. Esta se expresa en que las formas de acción de algunos movimientos abren una transición que va desde las tradicionales demandas y reivindicaciones elevadas hacia el Estado, a alternativas autogestionadas que se levantan desde los territorios. La autogestión del hábitat junto a la construcción habitacional colectiva, están dirigidas a reafirmar la diferencia más que al reclamo de su inclusión-digestión para ser homogenizado. No es ser incluido en la ciudad moderna y convertir al poblador en propietario sino más bien es permanecer en el espacio vivido profundizando la diferencia.

Si para la matriz estado-céntrica las luchas son impensables sin elevar demandas al Estado, en un marco en que en conjunto con éste se impulsa la producción del hábitat, en la fase actual del capitalismo las acciones toman dirección distinta, se orientan a construir una autonomía territorial a través de la autogestión popular. Específicamente mediante diferentes acciones se dibuja la oportunidad de gestar desde abajo un sistema de organización social de nuevo tipo donde el proceso de poblar un territorio, es decir de producirlo socialmente, pasa nuevamente a sus manos.

El mismo desarrollo del MPL devela que la autogestión es siempre un relato en escritura, en contingencia.  Es un conjunto planificado de prácticas en permanente tránsito que abre para los pueblos camino al andar. Una búsqueda sistemática que toma como definición central la capacidad de ejercer el derecho a construir un mundo otro cuando se cree en las propias fuerzas. Ahora bien, la autonomía es una búsqueda, no una condición prefijada. No es ni el principio ni el final. Por cual, como dice Mazzeo, si los desafíos de la liberación cambian, las herramientas también deben ser reformuladas; no podemos, como planteaba empecinarnos en utilizar el martillo cuando el objetivo ya no es un clavo, sino un tornillo, que está reclamando otro tipo de ejercicio emancipatorio.

Se lee en la historia reciente del movimiento de pobladores, que en momentos distintos los movimientos meten mano a la caja de herramientas de la historia y encuentran diferentes opciones de avance. Generalmente son las mismas condiciones que la organización va creando con la autogestión popular las que dan pie para incursionar por nuevos caminos de lucha, tal es el caso de la conquista del Estado y su dispersión.

Ahí entramos directamente en el segundo punto. El rechazo al Estado de muchos sectores autonomistas puede ser significativo como un acto de resistencia y muestra de un malestar al orden burgués, pero muy improbablemente sirva como referencia para la fundación de una sociedad distinta. Darle la espalda al poder (del Estado) no es más que ceder gratuitamente la reproducción de nuestra propia dominación; al omitirnos de la política (estatal)  pasamos a ser nuestro propio verdugo.

No podemos por decreto de nuestra decisión intelectual, e incluso por la radicalidad de las prácticas autonómicas, que se logre eludir la referencia al Estado como instancia clave de la lucha política. Es improbable que su poder y dominación disminuya simplemente por darle la espalda. Esto es equivalente al refrán “todo cae por su propio o peso”. Al menos la espera de veinte años es suficiente para hacernos entender que nada caerá a menos que decidamos botarlo y actuemos para ello. Esto es especialmente claro, para aquellos movimientos que ya superaron el problema de la brújula (cuál es el sur de la lucha organizada) y les depara solamente el desafío del reloj (cómo son los tiempos de la organización de la lucha).


Henry Renna G.
Director Diplomado
Movimiento de Pobladores en Lucha