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viernes, 17 de agosto de 2012

Universidad Popular Urbana de la Alianza Internacional de Habitantes (UPU-AIH) y la experiencia del Movimiento Popular La Dignidad (MPLD) cierran 4° versión del Diplomado en Movimientos Sociales Latinoamericanos y Autogestión Comunitaria.



Durante la mañana, Cristina Reynals, Roxana Crudi, Bilma Acuña y Marciano Matos contaron la experiencia de la Universidad Popular Urbana. Junto a esto, desarrollaron un taller que desde metodologías de educación popular se enfocó en problematizar sobre la realidad autogestionaria de los movimientos sociales en América Latina. La clase estuvo acompañada también  de las exposiciones de Marciano Matos y Bilma Acuña quienes contaron la experiencia de lucha de la Federación de Vivienda de Lima y Callao (FOVELIC), y de la Fuerza Emancipadora de Villas y Barrios Marginados de la Ciudad de Buenos Aires (FEDEVI).

Por la tarde fue el tiempo de Hernán Ouviña, Cristian Romo y José Pausides. En primer turno Ouviña y Romo relataron la experiencia de lucha del Movimiento Popular La Dignidad (MPLD) sus múltiples estrategias, logros, derrotas y desafíos en la construcción del poder popular. Expocisión centrada en los jardines infantiles autogestionados, los bachilleratos populares, las cooperativas de trabajo, los centros de salud autogestionados y su política de comunicaciones. Posteriormente fue José Pausides quien nos contó la interesante experiencia de los Comités de Tierra Urbana de Venezuela (CTU-VEN), haciendo repaso de las tácticas y estrategias de lucha que han llevado por años en su búsqueda por el buen vivir.  

martes, 7 de agosto de 2012

El pensador y activista uruguayo Raúl Zibechi, junto a Hernán Ouviña del Movimiento Popular La Dignidad abren ciclo “Miradas desde el sur” en Diplomado en Movimientos Sociales Latinoamericanos y Autogestión Comunitaria.


Por la mañana expuso el uruguayo Raul Zibechi quien esbozó un intento por conceptualizar los movimientos sociales desde una perspectiva que integrase los nuevos movimientos sociales en America Latina. En este sentido, dio una pincelada teórica sobre los enfoques norteamericanos y europeo en torno a los movimientos sociales, destacando la necesidad de repensar “desde” América Latina una teória situada, señalando la tendencia de los nuevos movimientos sociales a pensarse a si mismos desde dentro, produciendo intelectuales capaces de realizar un trabajo territorial emancipatorio. Esto es posible en tanto esos intelectuales adquieren la gran mayoria de sus saberes dentro de los movimientos.

Asimismo, señaló la importancia de la formación para el trabajo territorial y la autonomía de los movimientos, la cual esta en constante tensión y contradiccion ideológica, estrategica y relacional en tanto formas y manifestaciones del poder, entendiendo a los movimientos como tejidos y porciones de construcción de una nueva sociedad en busca de una correlación de fuerzas positiva.

Por la tarde, Hernan Ouviña fue enfático en destacar que si bien los movimientos deben plantearse desde una perspectiva autónoma, esto no implica autismo. Por lo tanto, los movimientos sociales deben confrontar al Estado desde focos autogestionarios de contrapoder.

Ouviña destacó que los movimientos son siempre flexibles y contradictorios, pero deben ser contradicción en movimiento, una construcción innovadora cuya articulación debe ser resultado de una construcción de confianzas a partir del conocimiento y reconocimiento. Tales espacios de articulación deben ser transversales e integrales como organizaciones populares respetuosas de las diferentes subjetividades.
Los movimientos sociales no son ni deben ser “ni calco ni copia”, sino creación, un espejo que visualice nuestras prácticas con miras a solucionar el desafío constante de un  internacionalismo de nuevo tipo que no emerja desde la homogeneización, sino que debe estar nutrido de la diversidad que entrega una red global de resistencias. Y en estos términos, Ouviña hizo incapie en valorar lo propio en términos de las distintas luchas locales que se dan en el presente y futuro.

miércoles, 27 de junio de 2012

Jornada destinada a la Autogestión Pedagógica y la educación popular: OPECH y Colectivo Paulo Freire dictan cátedra en Diplomado en Movimientos Sociales y Autogestión Comunitaria.


La séptima jornada de sesiones presenciales del diplomado comenzó con la cátedra sobre  Resistencia en el Aula  a cargo del Observatorio de Políticas Educativas de Chile (OPECH).  Durante la primera mitad de su clase el equipo de OPECH introdujo a los estudiantes las principales características que presenta el actual sistema educacional chileno.  A través del concepto de la Escuela Neoliberal  el equipo del  OPECH mostró la segregación socio-educativa y socio-espacial generada en el actual sistema educacional fundamentado en el alejamiento del Estado.  En la segunda mitad de su clase,  el equipo del OPECH estímulo la reflexión y el análisis de la escolaridad chilena por medio de un ejercicio colectivo que permitió a los estudiantes sacar conclusiones respecto de los imaginarios y las realidades del sistema así como de la necesidad imperiosa de generar cambios socioculturales y estructurales al sistema educacional chileno. Del mismo modo, se destacó la necesidad de acentuar estrategias y espacios diferentes a los del sistema formal como espacios de autoeducación.

Durante la tarde expuso en jornada doble el colectivo Paulo Freire-Chile. En una dinámica exposición, que incluyo una pedagógica actividad de educación popular, el equipo del Colectivo Paulo Freire  acerco la teoría y la práctica de la educación Popular a los estudiantes del diplomado.  Sobre la base de los nuevos contextos educativos que habían sido evidenciados durante la mañana por el quipo del OPECH,  la exposición del colectivo Paulo Freire permitió a los estudiantes comprender la  educación popular no como un método especifico de enseñar, sino como una herramienta política de transformación social, en la cual estamos todos llamados a trabajar, haciendo hincapié en la naturalización del sistema educativo formal como la única forma de educarse. En este sentido, se llamó a valorar más las relaciones humanas cotidianas que las relaciones verticales de la educación formal, a desmitificar la experticia como respuesta omnicomprensiva y a generar espacios de autoeducación diferentes de lo formal para la formación.